Durante el tiempo, la educación como tal ha sido fundamental para la revitalización de las culturas y el mantenimiento del sentido de identidad. Por medio de la historia que refleja distintas luchas que se han desatado para defender el territorio, el cual se ha sido despojado o desplazado forzosamente, y permanecer hasta hoy como pueblos. Esto implica enfrentar situaciones que afectan la integridad, el pensamiento, el hablar y la tradicion de cada cultura. En efecto, por las condiciones de discriminación lingüística y cultural que han rodeado los diversos pueblos conllevando, en algunos casos, a la extinción de una lengua, cultura o comunidad indígena.
Estas son algunas realidades que enfrentan muchas comunidades indígenas en Colombia y que, desafortunadamente, se han evidenciado en las actuales condiciones en las que se desarrolla la educación hoy en día. Hace un tiempo atrás, se consolido en Colombia un movimiento indígena donde la educación fue vista como uno de los pilares principales para la conservación de la cultura. Por lo tanto, el CRIC en 1978, creó el Programa de Educación Bilingüe e Intercultural el cual hasta ahora no ha dejado de funcionar en el cumplimiento de sus metas. Es así como las condiciones del desarrollo educativo en las comunidades han logrado consolidación a nivel local, zonal y regional. Relacionando lo anterior mencionado con mi búsqueda intencionada, ¿cómo garantiza la constitución política colombiana el derecho a una educación de calidad a las comunidades indígenas del país? Esta pregunta es importante para mi campo profesional (bilingüismo con énfasis en Ingles) puesto que es esencial fomentar una educación multicultural en la cual exista una igualdad en el aprendizaje (todas las clases sociales, géneros, razas, culturas, etc.). Los estudiantes podrían venir de un sin número de culturas como es el caso de las comunidades indígenas, y por consiguiente, los docentes deben saber de esta diversidad. Y no es simplemente saberlo, pero crear respeto por la diversidad y diferencias étnicas en el salón de clases. Se trata de implementar estrategias que busquen acabar con la discriminación al valorar la diversidad. Adicionalmente, reflexionar sobre la actualidad educativa colombiana y la realidad de las comunidades indígenas. Apoyar los movimientos estudiantiles e indígenas para mejorar las condiciones educativas y así poder el Estado ofrecer una educación de calidad para todos, dejando de ser este un privilegio de pocos al convertirse en un derecho.
Ahora, de acuerdo con la constitución de 1991, »las lenguas y dialectos de los grupos étnicos son también oficiales en sus territorios, y en las comunidades con tradición lingüística propia la educación será bilingüe. (artículo 10). Su formación deberá respetar y desarrollar su identidad cultural (artículo 68)». Sin embargo, de acuerdo con el Banco mundial, Colombia es el primer país más desigual de América Latina y el séptimo en todo el mundo. Asimismo, es evidente las profundas desigualdades que todavía persisten en el acceso y la calidad del sistema educativo. Según un estudio que se llevó acabo y publicado por El diario el Espectador, el 86 % de la población indígena en Colombia no tiene acceso a educación relacionada a su cultura, su contexto y su cosmovisión, y el 30 % de la población indígena no tiene ningún tipo de educación formal.
Conclusiones reflectivas desde el ambito personal y profesional
Para que Colombia salga de esta brecha social, es importante que el Estado Colombiano invierta en la educación. El gobierno sostiene que el presupuesto para la educación será la más alta en los últimos tiempos. Sin embargo, mucho de dicho presupuesto seria dirigido al programa »pilo paga» el cual, en muchos casos, favorece la educación privada, desfavoreciendo así la educación publica la cual ha estado en crisis presupuestal. Para que exista un cambio, la educación debe ser un derecho y no un privilegio. Que las familias de estrato 1 puedan tener oportunidades de educación superior, igual para los campesinos, indígenas y afrodescendientes, y personas en situación de discapacidad, en pocas palabras, una educación inclusiva. Como profesional, es mi deber impartir tal educación inclusiva, valorando la diversidad y respetando las diferencias al fomentar una educación multicultural en el salón de clases.